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Antigüedad de prácticas mágicas en Egipto – Parte 2

Antigüedad de prácticas mágicas en Egipto – Parte 2

De los hebreos que recibimos, es cierta, mucha información acerca de los poderes del mago egipcio. San Esteban cuenta que el gran legislador Moisés “fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios”, y declara que “era poderoso en sus palabras y obras,” y hay muchas características de la vida de este hombre extraordinario que muestra que estaba familiarizado con muchas de las prácticas de Magia egipcia.

La frase “poderosa en sus palabras” probablemente significa que, al igual que la diosa Isis, era “fuerte en la lengua”, pronunció las palabras de poder que sabía que la pronunciación correcta y no se detuvo en su discurso, y fue perfecta tanto en dar la mando y decir la palabra. El giro de una serpiente en lo que aparentemente es un palo de madera inanimado, y el giro de la parte posterior del palo en una serpiente retorciéndose, 2 son las hazañas que se han realizado en el Este desde el período más antiguo, y el poder de controlar y dirigir los movimientos de estos reptiles venenosos fue una de las cosas de las que el egipcio era el más orgulloso, y en el que era más hábil, ya en el momento en que se construyeron las pirámides. Pero esto no era en absoluto la única prueba que Moisés da que estaba versado en la magia de los egipcios, para que, al igual que el sabio aba-Aner y Nectanebus rey, y todos los otros magos de Egipto, desde tiempos inmemoriales, él y Aaron poseía una varilla maravillosa 3 por medio de las cuales trabajaron sus maravillas.

Al oír la palabra de Moisés, Aarón levantó su vara y golpeó las aguas, y se convirtieron en sangre, en la que se extendió, sobre las aguas, y las ranas aparecieron innumerables cuando el polvo fue herido por la varilla se volvió piojos, y así sucesivamente. Moisés roció cenizas “hacia el cielo”, y se convirtió en forúnculos y blains sobre el hombre y la bestia, sino que extendió su vara, y no había “granizo y fuego mezclado con el granizo, muy pesado”, y el lino y la cebada estaba herida, extendió su vara y vinieron langostas, y después de ellos las tinieblas. Y Moisés hizo todas estas cosas, y provocó la muerte de los primogénitos de los egipcios por el comando de su Dios, y por medio de las palabras que le dijo a hablar. Sin embargo, aunque se nos dice por el escritor hebreo que los magos egipcios no podían imitar los milagros de Moisés, es muy cierto que cada mago egipcio creía que podía realizar cosas igualmente maravillosas con sólo pronunciar el nombre de uno de sus dioses, o a través de las palabras de poder que había aprendido a recitar, y hay muchos casos en el registro de los magos egipcios que destruyeron a sus enemigos por el recital de algunas palabras que poseían poderes mágicos, y, por el desempeño de algunos, al parecer, simple ceremonia.

Sin embargo, una gran distinción debe hacerse entre la magia de Moisés y la de los egipcios entre los que vivió, el ​​primero había sido hecho por el mandamiento del Dios de los hebreos, pero este último por los dioses de Egipto en el símbolo del hombre.

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