miércoles , septiembre 20 2017
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Arcanos mayores – La rueda de la fortuna – del tarot Egipcio

Arcanos mayores – La rueda de la fortuna – del tarot Egipcio

arcano-mayor-la-rueda-de-la-fortunaLa Rueda de la Fortuna, arcano X, cerró la primera ronda del arcano mayor decimal. En el documento se indica el final de un ciclo y la Fuerza, el arcano XI, dan lugar al ciclo decimal siguiente. La Rueda de la Fortuna es una clara orientación hacia el final del pasado y la anticipación del futuro. Desde este punto de vista, el lugar que ocupa el papel en el curso de la lectura es muy importante, ya que nos permite decir si se trata de un aspecto de la vida que termina para dar paso a una nueva imagen, o si está va a iniciar una nueva era.
Rueda de la Fortuna es una gran arcano, misterioso y fundamental. El símbolo de la rueda, que a menudo aparece en el Tarot en diversas formas, es un antiguo símbolo universal: está relacionado con el movimiento de la Tierra y las estrellas, entonces, la rueda se asocia con la idea del mundo, del destino humano emitido por el Zodiaco. El símbolo de la rueda también se encuentra en el este de la iconografía con significados similares de movimiento y hermetismo. En el Tíbet, los monjes dibujan ruedas que utilizan para meditar sobre la impermanencia de las cosas, de hecho, después de haber sido pintado con todos los datos se perderán. Los mandalas son formas geométricas de un anillo que tiene una finalidad protectora, propiciatoria, se utilizan para expresar la concentración y la Totalidad siempre, no se olvide de que Zero tiene una forma circular, como lo son los rosetones circulares que se encuentran en las fachadas de las iglesias románicas y góticas.
De acuerdo con la iconografía oriental la Rueda también representa la sucesión de nacimientos y muertes, la ley de la reencarnación y el karma. La Ley del Karma gobierna todos los acontecimientos en términos de vidas humanas, que está sujeto al nacimiento y a la muerte, determina que no todo es el sentido de una ley externa impuesta por una deidad, sino en el sentido de que todas nuestras acciones hará que otros en una circulación constante no termina con la muerte. Las buenas acciones acumuladas producen un buen karma, aquellos que producen mal un mal, que dará lugar a una reencarnación de un modo de vida mejor o peor. En otras palabras, los bienes y los males de la vida no depende de una deidad, sino de nosotros mismos que les proporcionamos nuestras acciones.

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