Lunes , Junio 26 2017
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CLARIVIDENCIA EN EL TIEMPO: EL PASADO

CLARIVIDENCIA EN EL TIEMPO: EL PASADO

En el caso luego de una detallada visión del pasado remoto, ¿cómo se obtuvo y en qué plano de la Naturaleza le pertenece realmente? Al responder a ambas preguntas se encuentra en la respuesta que se lee de los registros akáshicos, pero esa declaración a cambio requerirá una cierta cantidad de explicación para muchos lectores. La palabra es en verdad algo de un nombre inapropiado, ya que aunque los registros son, sin duda, leer desde el Akasha, o materia del plano mental, pero no es lo que realmente pertenecen. Aún peor es el título original, “Los registros de la luz astral”, que a veces se ha utilizado, para estos registros que se encuentran mucho más allá del plano astral, y todo lo que se puede obtener en ella sólo se rompe a atisbos de una especie de doble reflexión de ellos, como actualmente se explicará.

Como tantos otros de nuestros términos teosóficos, el Akasha palabra ha sido muy utilizado libremente. En algunos de nuestros libros anteriores se ha considerado como sinónimo de la luz astral, y en otros se emplea para significar cualquier tipo de materia invisible, de Mulaprakriti hasta el éter físico. En libros posteriores su uso se ha restringido a la materia del plano mental, y es en ese sentido que los registros se pueden hablar de como Akáshico, por aunque no se hizo originalmente en el avión más que en el astral, sin embargo, es allí donde el primero que llega definitivamente en contacto con ellos y les resulta posible hacer un trabajo fiable con ellos.

Este tema de los registros es de ninguna manera una tarea fácil de tratar, ya que es una de esa clase numerosa que requiere de sus facultades de comprensión perfecta de un orden muy superior a cualquiera que la humanidad ha evolucionado. La verdadera solución de sus problemas está en planos más allá de cualquiera que se puede saber en la actualidad, y cualquier punto de vista que tomamos de ella debe ser necesariamente de carácter más imperfecta, ya que no podemos dejar de mirarlo desde abajo y no desde arriba. La idea que nos formamos de lo que deberá ser sólo parcial, sin embargo, no tiene por qué engañar a nosotros a menos que nos dejamos de pensar en el pequeño fragmento que es todo lo que podemos ver, como si fuera el todo perfecto. Si tenemos cuidado de que tales concepciones como es posible que constituyan, se precisan en cuanto a que vayan, no tendremos nada que desaprender, aunque mucho más que añadir, cuando en el curso de nuestro progreso más nos van adquiriendo la sabiduría superior.

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