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Cuentos chinos: la creación de los cielos y el Hogar

Cuentos chinos: la creación de los cielos y el Hogar

La tierra con sus montañas, ríos y mares, cielos, con su sol, la luna y las estrellas: en el principio todo se trataba de una parte, y el uno era el Caos. Nada había tomado forma, todo fue una confusión oscura y arremolinada, más o menos, vueltas y vueltas. Por incontables siglos esta era la forma del universo, sin forma y no iluminados, hasta que en medio del caos llegó P’an Ku. Lenta, muy lentamente, se volvió a existir, se alimentan de los elementos, los ojos cerrados, durmiendo el sueño de dieciocho mil años. Por fin llegaron el momento en que se despertó de su sueño. Abrió los ojos: no hay nada que ver, nada más que oscuridad, nada más que confusión. En su ira, levantó su gran brazo y golpeó a ciegas en la cara de la oscuridad, y con un gran golpe se estrello y él dispersó a los elementos del Caos.

El remolino cesado, y en su lugar apareció un nuevo tipo de movimiento. No se limita, todas esas cosas que cuando la luz en el peso y en la naturaleza pura rosa hacia arriba: todas las cosas que estaban pesadas y gruesas se hundieron. Con su poderoso golpe P’an Ku había liberado el cielo de la tierra.

Ahora P’an Ku se quedó con los pies sobre la tierra y el cielo se posó en su cabeza. En tanto que se puso entre los dos no podrían reunirse de nuevo. Y como estaba, la salida y el hundimiento continuó. Con cada día que pasaba se espesaba tierra por diez pies y el cielo se elevó más de tres metros, metió aún más lejos de la tierra por P’an Ku cuerpo ‘s que cada día crecía en altura de diez pies también. Durante dieciocho mil años más P’an Ku siguió creciendo hasta que su cuerpo era gigante, y hasta que la tierra se formó de espesor masivo y el cielo se había elevado muy por encima. A miles de kilómetros de altura se encontraba, un gran pilar que separa la tierra del cielo para que los dos nunca pudrían volver a reunirse para disolver una vez más en un caos único. A lo largo de largos siglos se paró, hasta que el tiempo en que podía estar seguro de que la tierra y el cielo se fijaron y firmes en sus lugares.

Cuando este tiempo vino P’an Ku , su tarea alcanzada, se acostó en la tierra para descansar, y murió en reposo. Y ahora, que en su vida había traído forma al universo, con su muerte dio su cuerpo para hacerla llegar y hermoso. Él dio su aliento de su cuerpo para formar los vientos y las nubes, su voz es el trueno, sus dos ojos son el sol y la luna, los pelos de la cabeza y la barba pueden ser las estrellas, con el sudor de su frente a la lluvia y el rocío. A la tierra le dio a su cuerpo a las montañas y las manos y los pies de los dos polos y los extremos del este y el oeste. Su sangre fluía como los ríos de la tierra y sus venas corría ya que las carreteras que cubren la tierra. Su carne se convirtió en el suelo de las áreas y los pelos de su cuerpo crecían en que las flores y los árboles. En cuanto a sus huesos y dientes, éstos se hundieron profundamente debajo de la superficie de la tierra para enriquecerla como los metales preciosos.

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