jueves , septiembre 21 2017
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Cuentos japoneses: la pequeña botella de lágrimas

Cuentos japoneses: la pequeña botella de lágrimas

Heichu, el gran amante, estaba dispuesto a fingir sollozos dramáticos cuando lo rechazó, aunque a él no le importaba mucho la mujer, y se fue cortejando con una pequeña botella de agua sujeta a su brazo para que pudiera producir lágrimas y camisas húmedas cada vez que los necesitaban.

Un día la esposa de Heichu notó él resbalar de algo en lo alto de una viga en su casa, y la próxima vez que él salió ella lo bajó. Era una pequeña botella de agua y un paquete de los botones florales secos diminutos que las personas mastican para que su aliento huela bien. Vació el agua, lleno el frasco con tinta rica, negra, cambia los botones florales para tu ratón, a continuación, poner la botella y vuelta de paquetes en la viga.

Heichu se fue esa noche como siempre lo hacía. Volvió al amanecer en un estado de ánimo muy agrio y escupió con fuerza, se acostó. “Debe ser algún duende que se metió en el paquete!” Murmuró. Al amanecer se dio cuenta de sus mangas que eran todas negras. Luego miró en el espejo. Su borrosas, la cara negra, casi invisible pero para dos ojos brillando en las tinieblas, le dio un gran giro. A continuación se comprueba la botellita. Sí, eso era tinta ahí, todo bien, y con él un ratón cuando lo veía.

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