domingo , noviembre 19 2017
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El conocimiento puede ser adquirido – Parte 1

El conocimiento puede ser adquirido – Parte 1

Que un cierto poder, derivado de la naturaleza etérea, se difunde a través de el he impregna toda la atmósfera de la tierra, es claramente evidente para todos los hombres. Fuego y aire, el primero de los elementos sublunar, están incluidos y alterados por los movimientos del éter. Estos elementos, a su vez abarcan toda la materia inferior, y varían como ellos mismos son variados, actuando en la tierra y el agua, las plantas y los animales.

El Sol, actuando siempre en relación con el ambiente, contribuye a la regulación de todas las cosas de la tierra: no sólo por la revolución de las estaciones el lleva a cabo a la perfección el embrión de los animales, los brotes de las plantas, el manantial de aguas, y la alteración de los cuerpos, sino por su progreso diario también se opera otros cambios en la luz, el calor, la humedad, la sequedad y el frío, depende de su situación con respecto al zenit.

La Luna, por ser de todos los cuerpos celestes el más cercano a la Tierra, también dispensa mucha influencia, y las cosas animadas e inanimadas simpatizan y varían con ella. Por los cambios en la iluminación, los ríos se hinchan y se reducen, las mareas del mar se rigen por sus salidas y puestas, y las plantas y los animales expanden o contraen, si no totalmente, al menos parcialmente, ya que disminuye o desaparece.

Las estrellas lo mismo (y las estrellas fijas como los planetas), en el desempeño de sus revoluciones, producir muchas impresiones sobre el ambiente. Causan calores, los vientos y las tormentas, a la influencia de la cual las cosas terrenales son sometidas concordantemente.

Y, además, las configuraciones mutuas de todos estos cuerpos celestes, por la influencia con la que cada uno se invierte por separado, producen una multiplicidad de cambios. La energía del Sol predomina, ya que es más general, distribuye, los demás tampoco cooperan con el poder o disminuiyen su efecto: la Luna con más frecuencia y con más claridad realiza esto en su conjunto, en su primer y último trimestre, y en su oposición: las estrellas actúan también para un propósito similar, pero a intervalos más largos y más oscuros que la Luna, y su funcionamiento se basa principalmente en el modo de su visibilidad, su ocultación y su declinación.

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