Sábado , Junio 24 2017
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El conocimiento puede ser adquirido – Parte 3

El conocimiento puede ser adquirido – Parte 3

Cuando, por lo tanto, un conocimiento profundo de los movimientos de las estrellas y del Sol y de la Luna, se habrán adquirido, y cuando la situación da lugar, al tiempo, y todas las configuraciones de hecho existentes en ese lugar y hora, deberan también debidamente conocidas, y tal conocimiento puede aún mejorarse aún más el conocimiento de la naturaleza de los cuerpos celestes no de lo que se componen, sino de las influencias efectivas que poseen, como, por ejemplo, que el calor es la propiedad de el sol y la humedad de la Luna, y que otras propiedades peculiares respectivamente pertenecen al resto de ellos, cuando todos estos requisitos para la presciencia puedan ser poseídas por un individuo, no parece haber obstáculo para privarle de la visión, se ofrecen en una vez por la naturaleza y su propio juicio, a los efectos derivados de la calidad de todas las diversas influencias compuestas juntas. Así que por lo tanto será competente para predecir la constitución peculiar de la atmósfera en cada estación, como, por ejemplo, con respecto a su mayor calor o humedad, u otras cualidades similares, todo lo que puede ser previsto por la posición o configuración de visibles las estrellas y la Luna hacia el sol.

Puesto que es así claramente posible, por un conocimiento exacto de los puntos antes enumerados, para hacer predicciones sobre la calidad adecuada de las estaciones, también parece que no hay impedimento para la formación de pronóstico similar en relación con el destino y disposición de todos los seres humanos. Para la constitución del ambiente, incluso en el momento de la conformación primaria de cualquier individuo, la calidad general de temperamento de ese individuo puede ser percibido, y la forma corporal y la capacidad mental con la que la persona se dotará al nacer puede ser pronunciada, así como los eventos favorables y desfavorables indicados por el estado del ambiente, y que pueda asistir al individuo en ciertos períodos futuros, ya que, por ejemplo, un evento dependiente de una disposición del ambiente será ventajoso en un temperamento en particular, y la que resulta de otra desfavorable y perjudicial. A partir de estas circunstancias, y otros de similar importancia, la posibilidad de la presciencia es ciertamente evidente.

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