jueves , septiembre 21 2017
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Fantasmas poseidos

Fantasmas poseidos

La premisa de este artículo es que los seres fantasmales (humanos o no) habitan en el otro lado y aunque los hay de una buena variedad, a veces pueden haberlos malos.

Lo malo es puramente una palabra subjetiva, hasta cierto punto, pero no son componentes fundamentales: el poder, la avaricia, la lujuria y toda las clases de cosas en la naturaleza. Un fantasma malo es un componente hinchado de uno o todos estos. Es el demonio, o la vieja pesadilla legendaria.

El se encuentra atrapado en el fervor sexual, el demonio le encanta el poder sobre los débiles, las mentes mortales, y la bruja se deleita en la tortura y el miedo. Allí también hay almas que, si bien han derramado su envoltura física en la muerte, traen al otro lado de la única cosa que no puede arrojar fácilmente – el ego herido o inflado – empeñado en sufrimiento mortal.

“Los fantasmas que salieron mal” en un escenario que me pasó por un período en mi juventud. Típico de muchos adolescentes (especialmente en estos días), estaba atormentado por sentimientos contradictorios: los padres en separación y un cumulo de otras emociones negativas, que atraen a un fantasma. Lamento decir que yo estaba jugando con la Ouija en su momento y que tiene resultados muy impresionantes – tanto es así que yo estaba marcado después por una bruja. Pero este portal, en mi juventud, le hizo señas a algo que yo no había previsto – un depredador fantasmal.

Me tomó un tiempo para averiguarlo. Nuestro perro labrador no venía a mi habitación por la noche. Se quedaba en la puerta y gruñia a “algo” en su interior. Mi padre una vez que escucharon gritos procedentes de mi habitación en medio de la noche, corrieron y encontraron nada más que a mi hermana y a mi durmiendo. ¿Qué fue? ¿Lo había fotografiado? Un año más tarde, mi padre abandonó a la familia y esta infelicidad añadida condujo a una escalada de incidentes. La habitación se enfriará, yo había tomado conciencia en medio de la noche y sentia los dedos arañando a mi lado. Mi lengua parecía crecer dentro de mi boca (imaginado o de lo contrario, no parecía tener importancia para mí en ese momento) y que iba a tratar de gritar, pero mi cuerpo era de alguna manera una presa impotente a una fuerza más allá de mi control.

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