Sábado , Junio 24 2017
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Figuras mágicas – Parte 1

Figuras mágicas – Parte 1

Se ha dicho anteriormente que el nombre o el símbolo o la imagen de un dios o demonio podría convertirse en un amuleto con el poder para proteger lo que llevaba, y que ese poder duraría tanto como la sustancia de la que se hizo dura, si el nombre o emblema, o la imagen no se borran de ella. Pero los egipcios fueron un paso más allá de esto, y creyeron que era posible transmitir a la figura de un hombre, o una mujer, o animal o criatura viviente, el alma de la persona que representa, y sus cualidades y atributos. La estatua de un dios en un templo contenía el espíritu del dios que representaba, y desde tiempos inmemoriales la gente de Egipto cree que cada estatua y cada figura poseían un espíritu que mora en nosotros. Cuando los egipcios cristianizados hizieron sus ataques a los “ídolos de los paganos” demostraron que poseían esta creencia, porque ellos siempre trataron de derribar las estatuas de los dioses de los griegos y los romanos, a sabiendas de que si alguna vez se hicieran añicos los espíritus que habitaban en ellos no tendría lugar en donde morar, y que con ello se han quedado sin hogar y sin poder.
Se recordará que se dice en los evangelios apócrifos que cuando la Virgen María y su hijo llegaron a Egipto, allí “era un movimiento y temblor por todo el país, y todos los ídolos cayeron de sus pedestales y se hicieron pedazos.” Entonces todos los sacerdotes y los nobles fueron a un sacerdote con el que “un diablo usa para hablar desde fuera del ídolo”, y el significado de estas cosas le preguntó, y cuando les explicó que el paso del hijo de el “dios secreto y oculto” había caído sobre la tierra de Egipto, aceptaron su consejo e hizieron una figura de este dios. Los egipcios reconocieron que el nuevo dios era más grande que todos los dioses juntos, y estaban muy dispuestos a establecer una estatua de él, porque creían que al hacerlo les obligaría al menos una parte del espíritu de la “secreta y oculta dios “a venir y morar en él. En las páginas que siguen trataremos de describir los principales usos que los egipcios hicieron de las figuras de dioses y hombres y bestias, a las que los poderes mágicos fueron impartidas a través de la realización de ciertas ceremonias simbólicas y la recitación de ciertas palabras de poder, y cómo podrían ser empleados para hacer tanto el bien y el mal.

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