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Figuras mágicas – Parte 5

Figuras mágicas – Parte 5

Volviendo una vez más al tema de las figuras de cera, cabe preguntarse por qué una gran parte de las figuras de los dioses, que fueron usados ​​por los vivos y unidos a los cuerpos de los muertos como amuletos son de casi cualquier tipo de sustancia excepto de cera. Pero la razón de esto no es difícil de encontrar: la cera es una sustancia que cambia fácilmente su forma bajo el calor y presión, y también es posible que el hecho de que haya sido empleada desde tiempos inmemoriales para la fabricación de figuras que estaban destinadas a trabajar daños y no es bueno para el hombre, indujo a los que hicieron amuletos en las formas de los dioses para seleccionar algún otro material. Como cuestión de hecho, sin embargo, varias figuras de dioses de cera sirven como se conoce a los amuletos de protección, y un conjunto de cuatro, que representa a los cuatro hijos de Horus, hoy conservadas en el Museo Británico, son dignos de mención.

Los cuatro hijos de Horus, o los dioses de los cuatro puntos cardinales, fueron llamados Mestha, Hapi, Tuamutef y Qebhsennuf, y con ellos se asociaron las diosas Isis, Neftis, Neith y Serqet respectivamente. Mestha era el hombre con cabeza, y representó el sur, y protegió el estómago y el intestino grueso, Hapi era cabeza de perro, y representó el norte, y protegida del intestino delgado, Tuamutef era cabeza de chacal) y representó el este y protegió a los pulmones y el corazón, y Qebhsennuf fue cabeza de halcón, y representaron el oeste, y protegidos del hígado y la vesícula biliar. Los diferentes órganos internos de los hombres se retiraron del cuerpo antes de que fue momificado, y habiendo sido impregnadas de determinadas sustancias y betún astringentes estaban envueltas en vendas, y las puso en cuatro jarras de piedra, mármol, porcelana, loza o madera. Cada frasco se colocó bajo la protección de uno de los cuatro hijos de Horus, ya que estaba hueco, y su cubierta se hizo en la forma de la cabeza del dios que fue representada por él, y que el frasco por medio de la inscripción sobre ella se convirtió en la morada del dios, que bien podría decirse que el órgano de la persona fallecida se echaba en ella y se colocó en realidad dentro del dios. La costumbre de embalsamar los intestinos por separado son muy viejos, y se conocen varios ejemplos de ello en la dinastía XI, ya en aquella primera época se colocaron los cuatro frascos de intestinos momificados en un cofre funerario o cofre, que se monta en un trineo, y dibuja a lo largo de la procesión fúnebre inmediatamente después del ataúd.

En los últimos tiempos nos encontramos con que se hicieron muchos intentos de garantizar a los fallecidos en beneficio de la protección de estos cuatro dioses sin incurrir en el costo de tinajas de piedra, lo que podría hacerse enterrar con cuatro modelos o frascos “ficticios”, o cuatro figuras de porcelana de los cuatro dioses, O cuatro más cera. Por alguna razón desconocida, el conjunto antes citado era de cera.

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