Sábado , Junio 24 2017
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Figuras mágicas – Parte 6

Figuras mágicas – Parte 6

Los cuatro hijos de Horus jugaron una parte muy importante en las obras funerarias de las primeras dinastías, que originalmente representaban los cuatro soportes del cielo, pero muy pronto cada uno era considerado como el dios de uno de los cuatro ángulos de la tierra, y también de esa cuarta parte de los cielos, que fue por encima de ella. Como la constante oración de los difuntos era que él debia ser capaz de ir por donde quisiera que quisiera, tanto en la tierra como en el cielo, que era absolutamente necesario para su bienestar que debería propiciar estos dioses y ponerse bajo su protección, que sólo podía ser asegurado por el recital de ciertas palabras de poder sobre las cifras de los mismos, o más frascos hechos para que los represente.

Pero de todos los egipcios, que eran hábiles en la magia de trabajo, Nectanebus, el último rey nativo de Egipto, cerca de 318 AC, era el jefe, si hemos de creer la tradición griega. Según el Pseudo-Calistenes y las versiones de sus obras se han convertido en Pehlevi, árabe, siríaco, y una veintena de otros idiomas y dialectos, este rey era famoso como un mago y un sabio, y él estaba profundamente instruido en toda la la sabiduría de los egipcios. Él sabía lo que había en las profundidades del río y del cielo, él era el experto en la lectura de las estrellas, en la interpretación de presagios, de belenes de fundición, de adivinar el futuro, y para predecir el futuro del niño por nacer, y en el trabajo mágico de cada tipo, como veremos, él se decía que era el señor de la tierra, y para descartar todos los reyes a través de sus poderes mágicos.

Cada vez que se vio amenazado con la invasión por mar o por tierra, él tuvo éxito en destruir el poder de sus enemigos, y en ellos la conducción de sus costas o fronteras, y esto lo hizo por los siguientes medios. Si el enemigo vino contra él por el mar, en lugar de enviar a sus marineros para luchar contra ellos, se retiró a una determinada cámara, y habiendo sacó un recipiente que guardaba con ese propósito, lo llenó de agua, y luego, habiendo hecho figuras de cera de los barcos y los hombres del enemigo, y también de sus propios hombres y barcos, los puso en el agua en la taza, sus hombres de un lado, y las de los enemigos en el otro. Luego salió, y vestidos con el manto de un profeta egipcio y tomo una varilla de ébano en la mano, volvió a la cámara, y profiriendo palabras de poder que invoca a los dioses que ayudan a los hombres a trabajar la magia, y los vientos, y los demonios subterráneos, que en seguida vinieron en su ayuda. Por su medio las figuras de los hombres de cera surgieron a la vida y comenzaron a pelear, y las naves de cera comenzaron a moverse a lo mismo; pero las figuras que representaban a sus propios hombres vencidos los cuales representaba al enemigo, y que las cifras de barcos y hombres de la flota enemiga se hundieron en el agua hasta el fondo de la taza, así hicieron los barcos reales y los hombres se hunden en las aguas del fondo del mar.

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