miércoles , septiembre 20 2017
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Fórmulas mágicas y hechizos – Parte 6

Fórmulas mágicas y hechizos – Parte 6

De los pasajes anteriores no sólo aprendemos cuán grande era la confianza de los difuntos colocados en sus palabras de poder, sino también que las fuentes de las que surgieron fueron los dioses Thoth e Isis. Se recordará que Thoth se llama el “escriba de los dioses”, el “señor de la escritura”, el “maestro de papiro”, el fabricante de la paleta y la tinta-jar”, el “señor de las palabras divinas”, es decir, los escritos o escrituras sagradas, y él era el señor de libros y maestros de la facultad del habla, fue considerado como el poseedor de todo el conocimiento humano y divino. En la creación del mundo fue él quien redujo a las palabras la voluntad del poder creador invisible y desconocido, y que las pronunciadas de tal manera que el universo llegó a existir, y fue el que demostró por el ejercicio de sus conocimientos ser el protector y amigo de Osiris, y de Isis y de su hijo Horus. A partir de la evidencia de los textos sabemos que no fue por la fuerza física que Thoth ayudó a estos tres dioses, sino dándoles palabras de poder e instruyéndoles cómo usarlas.

Sabemos que Osiris vencio a sus enemigos, y que reconstituyo su cuerpo, y se convirtió en el rey de los infiernos y dios de los muertos, pero sólo fue capaz de hacer estas cosas por medio de las palabras de poder que Thoth había dado a él, y que él le había enseñado a pronunciar correctamente y en un tono de voz adecuado. Es esta creencia la que hace que el grito fallecido fuera: “¡Salve, Thot, que haces a Osiris victoriosa sobre sus enemigos, hace mil anos que eres victoriosa sobre sus enemigos, en presencia de los grandes príncipes y soberanos que están en Tattu”, o en cualquier otro lugar. Sin las palabras de poder que le dio Thoth, Osiris habría sido impotente ante los ataques de sus enemigos, y de manera similar al muerto, que siempre se ha identificado con Osiris, habría pasado de la existencia, a su muerte, sino por las palabras de alimentación a través de los escritos que fueron enterrados con él.

En la escena del juicio es Thoth quien informa a los dioses el resultado del pesaje del corazón en la balanza, y que ha suministrado su propietario con las palabras que ha pronunciado en sus súplicas, y lo que se puede decir a favor del fallecido, dice a los dioses, y lo que se puede hacer para que él lo haga. Pero además de ser el protector y amigo de Osiris, Thoth era el refugio al cual huyó Isis en su problema. Las palabras de un himno declaran que sabía “cómo dar vuelta a un lado del mal hap”, y que ella era “fuerte de la lengua, y pronunció las palabras de poder que sabía con la pronunciación correcta y no se detuvo en su discurso, y fue perfecto tanto en dar la orden y al decir la palabra”, pero esta descripción sólo prueba que había sido instruida por Thoth en el arte de pronunciar palabras de poder, con efectos, y para él, de hecho, ella debía más que esto.

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