Viernes , Junio 23 2017
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La Ley del Karma – Parte 2

La Ley del Karma – Parte 2

Según algunos miembros de la Iglesia cristiana, la riqueza y la abundancia son dones de Dios, los signos de que estan contentos con nosotros y nos han bendecido. Esta creencia es totalmente errónea, Dios no tiene favoritos y nuestra situación financiera no es de interés para él. La riqueza es el resultado del buen karma o el mérito, el resultado de las “buenas inversiones” que hicimos en vidas anteriores. La Biblia describe el karma en Ezequiel 18:20: “La justicia del justo será sobre ellos, y la impiedad del impío será sobre ellos.” Gálatas 6:07 dice simplemente: “La gente se cosecha lo que siembra”. Y no nos olvidemos de la historia de San Pedro de pie a las puertas del cielo que pesan nuestras buenas acciones en contra de nuestros malos.

El Karma existe para protegernos y guiarnos de nuevo en marcha cuando vamos por mal camino. Pero el karma suele ser lento para responder y, debido a su relación íntima con el destino, muchas veces espera hasta una futura encarnación. El efecto retardado del karma explica cómo los no fumadores pueden llegar a tener cáncer de pulmón. Probablemente eran fumadores en una encarnación anterior, pero su buen karma o destino en esa encarnación les impidieron sufrir las consecuencias en ese momento. Nunca sabemos cuánto tiempo hace que adquiríamos el karma que se manifiesta en nuestras vidas hoy en día, y nunca se sabe cómo o cuando el karma que creamos hoy se manifestará sus consecuencias. Esto se debe a que el karma funciona en segundo plano sólo ver los efectos en el mundo físico y no tienen idea de las causas que están operando fuera de la vista en los mundos sutiles. Karma y el destino se teje en la trama misma de nuestra vida en la medida en que la persona promedia apenas se da cuenta de sus efectos.

Deliberadamente y con conocimiento de transgredir las leyes de la vida genera mucho más karma negativo que las transgresiones no intencionales o ignorantes. Cuanto más desarrollados somos mayor responsabilidad tenemos, por lo que las consecuencias de abusar de las leyes de la vida son más graves. Aunque el mal karma por lo general resulta en el sufrimiento no es un castigo por causa de castigo, ni tampoco es un castigo divino. Karma es simplemente una oportunidad para hacer algo bueno no se castiga ni se recompensa, sino que simplemente se orienta. La ley del karma no es la causa del sufrimiento, sino que es meramente el agente. 99% de todo el sufrimiento humano se origina en el simple hecho de que no podemos y no queremos controlar nuestros cuerpos sutiles.

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